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Bienvenido martes 7 de septiembre de 2010
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Cambios en los hábitos de sueño durante el embarazo.

...tu cuerpo va cambiando para adaptarse al crecimiento y necesidades de tu bebé...todo esto, en la mayoría de las mujeres provoca variaciones en el patrón de sueño.

Fuente: NatalDoc

Conforme tu embarazo avanza, tu cuerpo va cambiando para adaptarse al crecimiento y necesidades de tu bebé. Estos cambios, sumados los que ocurren en tu vida personal, familiar y social durante el embarazo, inducen en la mayoría de las mujeres, variaciones en el patrón de sueño a partir de la segunda mitad del embarazo.

A partir de las últimas semanas, es común que encontremos madres que suelen dormir sólo unas cuantas horas durante la noche y tener otro período de sueño a media mañana o quien duerme de 8 a 10  horas durante la noche, con varios intervalos de 1 a 2 horas despierta.

Estas modificaciones, aunque esperables en la mayoría de los embarazos, debemos de tomarlos en cuenta porque pueden llegar a tener un impacto negativo sobre la salud si la falta de sueño se vuelve importante?

De manera general podemos decir que hay tres tipos adaptaciones en el embarazo que tienen un impacto sobre el patrón de sueño.
A. Los cambios físicos.
B. Los cambios hormonales y químicos
C. Cambios emocionales, tensión y cambios en la autoestima.

El aumento del volumen y peso del abdomen puede impactar en la forma en la que estás acostumbrada a dormir. Por ejemplo, la mayoría de las mujeres fuera del embarazo prefiere dormir total o parcialmente boca abajo, pero el crecimiento del bebé y el incremento del peso materno impiden que la madre se mantenga en la posición preferida.

La solución más común es tratar de dormir boca abajo manteniendo los hombros horizontales sobre la cama y la cadera en un ángulo de 45 a 90 grados, flexionando la extremidad inferior más alejada de la cama.

El problema con esta posición es que somete a gran tensión la columna vertebral al tener que mantener los hombros y la cadera en ángulos diferentes, esto es el equivalente a estar sentada en una silla frente a una mesa y al mismo tiempo girar los hombros para ver de frente a quien está a nuestro lado, y además mantener esa posición por largos períodos de tiempo.

A pesar de estar acostumbrada a dormir boca arriba, el creciente peso del bebé sobre los grandes vasos del abdomen al estar acostada completamente en esta posición, ocasiona que la sangre de las piernas no regrese eficientemente al resto del cuerpo. Esto disminuye la presión arterial materna y por lo mismo la cantidad de sangre que el bebé recibe. Si se mantiene esta posición, la madre puede sentir mareo, falta de respiración y náuseas.

El mantener en la medida de lo posible en la misma dirección y ángulo los hombros y la cadera es una de las mejores técnicas para mantener relajados los músculos de la columna y evitar el dolor de la misma. Para ello se requiere al estar recostada de lado (de preferencia el izquierdo) colocar una almohada de suficiente espesor entre las rodillas o por debajo de la rodilla, flexionada de la extremidad más alejada de la cama, para evitar que el peso del bebé o el movimiento de la mamá giren la cadera sobre la cama.

Además, colocar otra almohada más pequeña por debajo del vientre, ayuda a levantar el útero para evitar la distensión de los ligamentos del mismo, que también generan molestias durante la noche. Muchas mamás duermen colocando una tercera almohada extra sobre el pecho para también mantener relajados los hombros. En ocasiones es mucho más sencillo utilizar un rollo de hule espuma forrado con tela suave que, colocado entre las rodillas y pasando por debajo del vientre, llegue hasta el pecho materno y haga las funciones de las tres almohadas.

El sistema digestivo también tiene adaptaciones durante el embarazo y el crecimiento del abdomen y los cambios hormonales hacen que los alimentos pasen mayor tiempo en el estómago. Es por ello que comer (sobre todo comidas de difícil digestión) e irse a acostar inmediatamente seguramente va a producir algunas molestias digestivas que también pueden afectar tu patrón de sueño. Lo mejor es dejar pasar cuando menos dos horas entre el último alimento y acostarse, y sobretodo evitar consumir alimentos de difícil digestión inmediatamente antes de dormir.

Los cambios químicos y hormonales normales en el embarazo producen desde modificaciones en las señales del cuerpo que te indican cuando es momento de dormir y cuando es momento de despertar, hasta cambios en la temperatura corporal, haciendo que sea mucho más fácil el que te despiertes por el menor distractor durante el sueño, como puede ser el movimiento del bebé o cambios en la temperatura de la habitación.

Cuando por fin la madre puede conciliar el sueño, a su pequeño se le ocurre iniciar su ?hora de gimnasia? y tanto los movimientos del bebé como la presión que puede ejercer sobre la vejiga, inevitablemente despertarán a la mamá. En este momento se reinicia el ritual de encontrar de nuevo la posición adecuada para regresar a dormir.

Son muchos los factores que influyen en los cambios del patrón de sueño durante el embarazo, sin embargo existe clara evidencia de que el nivel de autoestima de la madre se relaciona directamente con el patrón de sueño. Es decir, se ha encontrado que aquellas mamás que aceptan mejor los cambios del embarazo, que aceptan el incremento de peso y cambios físicos como un cambio natural y bello, que tienen una mejor impresión de sí mismas sólo por el hecho de estar embarazadas, no se ve tan afectado el patrón de sueño. Por el contrario, esto mismo se altera más en las mujeres que tienen dificultad en adaptarse al embarazo en lo personal o por situaciones familiares o sociales.

Es normal que el sueño durante el embarazo, sobretodo en los últimos meses, se vea modificado. Estos perturbaciones en el sueño en la gran mayoría de las veces no representan riesgos, sin embargo, en los casos en donde la mujer ve el embarazo y sus cambios como algo negativo, el patrón de sueño se verá modificado de tal forma que puede impactar negativamente en la evolución del embarazo, aumentando el riesgo de depresión antes y después del parto.

Además, los cambios de sueño pueden ser mas difíciles de manejar para una mujer embarazada que trabaja en un horario estricto, pues es frecuente sacrifique las horas de sueño en los últimos meses pensando que podrá descansar cuando se ausente del trabajo para el nacimiento o después del nacimiento. Sin embargo es poco probable que puedan descansar en esas últimas semanas y las mamás que trabajan deben de tratar de mantener un patrón de sueño que les provea del suficiente descanso para su salud y la de su bebé.

Se ha encontrado una relación entre el patrón de sueño al final del embarazo y las primeras semanas después del parto con el ciclo de alimentación del bebé, es decir, es frecuente que el periodo de tiempo que la mamá permanece despierta durante la noche en el último mes del embarazo coincide con las horas en las que el bebé pedirá su alimento después del nacimiento.

Si tus horas de sueño se han modificado en estos últimos meses de tu embarazo, ten paciencia, trata de dormir cuando puedas y seguir todas las recomendaciones que te mencionamos. Recuerda, tu cuerpo se está preparando para el nacimiento de tu bebé?estos ratos de insomnio pronto no los vivirás sola, sino en compañía de tu recién nacido.

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