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El cáncer

El cáncer

El cáncer constituye las principales causa de muerte en México después de las enfermedades crónicas degenerativas, como la diabetes, y las cardiovasculares, como los infartos.

Se llama cáncer a un conjunto de enfermedades que tiene en común la división descontrolada de células que se diseminan a distintas partes del cuerpo.

Nuestras células se reproducen para formar otras a medida que el organismo las necesita. Para que éste funcione adecuadamente, debe existir un equilibrio entre las células que nacen y las que mueren. Las células también deben cumplir ciertas características para cumplir su función específica.

Cuando un estímulo altera este equilibrio, las células de uno o varios órganos se reproducen en forma desordenada y crean una masa de tejido llamada tumor. Los cánceres de la sangre son la excepción, puesto que la reproducción descontrolada de células no genera tumores.

No todos los tumores son malignos.

Los tumores benignos:

  • No son cáncer.
  • Rara vez ponen en peligro la vida.
  • Generalmente son curables.
  • No invaden tejidos cercanos ni envían células malignas a otros órganos.

Los tumores malignos:

  • Son agresivos y ponen la vida en peligro.
  • Tienen la capacidad de crecer de forma exagerada.
  • Pueden invadir órganos cercanos o lejanos al sitio donde se originaron.
  • Pueden reaparecer en el mismo sitio o en otro órgano.

El nombre del cáncer se define por el lugar en donde se origina. El cáncer de pulmón se origina en el aparato respiratorio, y el de mama en los pechos; un linfoma es un cáncer que se origina a partir de las células que conforman el sistema linfático.

Cuando el tumor invade sitios lejanos se dice que hizo metástasis. Las células que conforman la metástasis tienen las mismas características del tumor originario. Es decir, si existe una metástasis de cáncer de pulmón en el hígado, el tratamiento será para cáncer de pulmón.

No hay un único factor de riesgo para la aparición del cáncer, y estos factores pueden variar de un tipo de cáncer a otro. Sin embargo, existen algunos en común que se asocian a la enfermedad. Entre éstos podemos mencionar:

  • El tabaquismo.
  • La exposición prolongada al sol.
  • Haber recibido radioterapia como parte de un tratamiento.
  • El uso de ciertos productos químicos y otras sustancias.
  • Algunos virus y bacterias.
  • Ciertas hormonas.
  • Antecedentes familiares de cáncer.
  • El abuso del alcohol.
  • El sobrepeso y la obesidad.

Las personas pueden cuidarse y disminuir el riesgo de cáncer si se mantienen alejadas de los factores de riesgo más conocidos.

Con el tiempo, varios factores pueden actuar en conjunto para hacer que células normales se conviertan en malignas. Cuando consideres los riesgos de padecer cáncer, toma en cuenta estos aspectos:

  • No todo causa cáncer. Tener o estar expuesto a uno o más factores de riesgo no significa que padecerás cáncer. La mayoría de la gente expuesta a ellos nunca desarrolla la enfermedad.
  • El consumo de tabaco provoca alrededor de tres millones de muertes al año en el mundo, gran parte de ellas por cáncer. Los fumadores tienen mayor probabilidad de tener cáncer de pulmón, laringe, boca, esófago, vejiga, riñón, estómago, páncreas y cérvix.
  • Las personas que mascan o aspiran tabaco también tienen mayor riesgo de padecer cáncer de boca.
  • Tanto fumar como la exposición al humo del cigarro o la leña aumentan el riesgo de padecer cáncer. En ocasiones los pacientes con cáncer no fuman, pero tienen familiares que sí lo hacen y por tanto estuvieron expuestos al humo del cigarro.
  • La exposición prolongada a los rayos solares se ha asociado al cáncer de piel, desde tumores poco agresivos hasta enfermedades que ponen la vida en peligro, como el melanoma.
  • Algunas infecciones por virus y bacterias puede aumentar el riesgo de padecer cáncer. El virus del papiloma humano, por ejemplo, provoca más de 90% de los casos de cáncer cervicouterino, segunda causa de muerte por cáncer en mujeres en México. De ahí la importancia de la vacuna contra el virus y la detección temprana a través del Papanicolaou.
  • Otras infecciones asociadas con el cáncer incluyen los virus de las hepatitis B y C, y el VIH.
  • Ciertas enfermedades genéticas predisponen a los tumores malignos. Por ejemplo, los tumores hereditarios que se presentan en edades tempranas y en varias personas dentro de la misma familia. En estos casos es importante tomar medidas de prevención y detección oportuna.
  • El alcoholismo está asociado al desarrollo de tumores malignos en la cabeza, el cuello, el estómago, el páncreas y el hígado.

Cabe señalar que el cáncer nunca es causado por una lesión o un golpe, ni es contagioso.

El cáncer puede causar distintos síntomas:

  • Un engrosamiento o bulto en cualquier parte del cuerpo.
  • Un lunar nuevo o cambios en uno existente.
  • Una llaga que no sana.
  • Ronquera o tos que no se quita.
  • Cambios en los hábitos del intestino o la vejiga.
  • Malestar después de comer.
  • Dificultad para pasar los alimentos.
  • Aumento o pérdida de peso sin razón aparente.
  • Hemorragia.
  • Secreciones inusuales.
  • Sentirse débil o cansado sin causa aparente.

Desafortunadamente la mayoría de los tumores malignos empiezan a causar malestar cuando la enfermedad ya está avanzada.

Las recomendaciones internacionales se enfocan en detectar los tumores más comunes entre la población. Por ello se aconsejan de manera especial los siguientes estudios:

  • Para mujeres, la mastografía y el Papanicolaou cada año a partir de los 40.
  • Para los hombres, el análisis de detección temprana de cáncer de próstata, mediante estudios de antígeno específico y tacto rectal, con visita al urólogo cada año a partir de los 50.
  • Para ambos sexos, la colonoscopia de cada cinco a diez años a partir de los 50.

Estas recomendaciones son válidas para la población en general. Sin embargo, ciertos grupos demográficos requieren vigilancia especial desde edades más tempranas.

El nombre del cáncer se define por el lugar en donde se origina. El cáncer de pulmón se origina en el aparato respiratorio, y el de mama en los pechos; un linfoma es un cáncer que se origina a partir de las células que conforman el sistema linfático.

Cuando el tumor invade sitios lejanos se dice que hizo metástasis. Las células que conforman la metástasis tienen las mismas características del tumor originario. Es decir, si existe una metástasis de cáncer de pulmón en el hígado, el tratamiento será para cáncer de pulmón.

No hay un único factor de riesgo para la aparición del cáncer, y estos factores pueden variar de un tipo de cáncer a otro. Sin embargo, existen algunos en común que se asocian a la enfermedad. Entre éstos podemos mencionar:

  • El tabaquismo.
  • La exposición prolongada al sol.
  • Haber recibido radioterapia como parte de un tratamiento.
  • El uso de ciertos productos químicos y otras sustancias.
  • Algunos virus y bacterias.
  • Ciertas hormonas.
  • Antecedentes familiares de cáncer.
  • El abuso del alcohol.
  • El sobrepeso y la obesidad.

Las personas pueden cuidarse y disminuir el riesgo de cáncer si se mantienen alejadas de los factores de riesgo más conocidos.

Con el tiempo, varios factores pueden actuar en conjunto para hacer que células normales se conviertan en malignas. Cuando consideres los riesgos de padecer cáncer, toma en cuenta estos aspectos:

  • No todo causa cáncer. Tener o estar expuesto a uno o más factores de riesgo no significa que padecerás cáncer. La mayoría de la gente expuesta a ellos nunca desarrolla la enfermedad.
  • El consumo de tabaco provoca alrededor de tres millones de muertes al año en el mundo, gran parte de ellas por cáncer. Los fumadores tienen mayor probabilidad de tener cáncer de pulmón, laringe, boca, esófago, vejiga, riñón, estómago, páncreas y cérvix.
  • Las personas que mascan o aspiran tabaco también tienen mayor riesgo de padecer cáncer de boca.
  • Tanto fumar como la exposición al humo del cigarro o la leña aumentan el riesgo de padecer cáncer. En ocasiones los pacientes con cáncer no fuman, pero tienen familiares que sí lo hacen y por tanto estuvieron expuestos al humo del cigarro.
  • La exposición prolongada a los rayos solares se ha asociado al cáncer de piel, desde tumores poco agresivos hasta enfermedades que ponen la vida en peligro, como el melanoma.
  • Algunas infecciones por virus y bacterias puede aumentar el riesgo de padecer cáncer. El virus del papiloma humano, por ejemplo, provoca más de 90% de los casos de cáncer cervicouterino, segunda causa de muerte por cáncer en mujeres en México. De ahí la importancia de la vacuna contra el virus y la detección temprana a través del Papanicolaou.
  • Otras infecciones asociadas con el cáncer incluyen los virus de las hepatitis B y C, y el VIH.
  • Ciertas enfermedades genéticas predisponen a los tumores malignos. Por ejemplo, los tumores hereditarios que se presentan en edades tempranas y en varias personas dentro de la misma familia. En estos casos es importante tomar medidas de prevención y detección oportuna.
  • El alcoholismo está asociado al desarrollo de tumores malignos en la cabeza, el cuello, el estómago, el páncreas y el hígado.

Cabe señalar que el cáncer nunca es causado por una lesión o un golpe, ni es contagioso.

El cáncer puede causar distintos síntomas:

  • Un engrosamiento o bulto en cualquier parte del cuerpo.
  • Un lunar nuevo o cambios en uno existente.
  • Una llaga que no sana.
  • Ronquera o tos que no se quita.
  • Cambios en los hábitos del intestino o la vejiga.
  • Malestar después de comer.
  • Dificultad para pasar los alimentos.
  • Aumento o pérdida de peso sin razón aparente.
  • Hemorragia.
  • Secreciones inusuales.
  • Sentirse débil o cansado sin causa aparente.

Desafortunadamente la mayoría de los tumores malignos empiezan a causar malestar cuando la enfermedad ya está avanzada.

Las recomendaciones internacionales se enfocan en detectar los tumores más comunes entre la población. Por ello se aconsejan de manera especial los siguientes estudios:

  • Para mujeres, la mastografía y el Papanicolaou cada año a partir de los 40.
  • Para los hombres, el análisis de detección temprana de cáncer de próstata, mediante estudios de antígeno específico y tacto rectal, con visita al urólogo cada año a partir de los 50.
  • Para ambos sexos, la colonoscopia de cada cinco a diez años a partir de los 50.

Estas recomendaciones son válidas para la población en general. Sin embargo, ciertos grupos demográficos requieren vigilancia especial desde edades más tempranas.

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